La prensa Occidental se ha caracterizado por ser el pilar más fuerte en la ofensiva para derrocar al gobierno de Bashar al Assad. Historias, imágenes y especialistas que muestran lo que el mundo “necesita” ver. Una avalancha de información que sepultó hace ya más de un año el inicio de la “rebelión”. A tal punto, que nadie se cuestionó —en ese momento— la veracidad de la información. Simplemente, catalogaron el hecho como otra ramificación de la llamada “Primavera Árabe”.
Al igual que su antecesor Libia, Siria ha sido víctima de la gran campaña mediática que se esconde detrás de cada “golpe de Estado” que se orquesta en África y Oriente Medio. Más por desgracia que por suerte, hoy se ven los efectos de la “ayuda (artillería) humanitaria” de Estados Unidos y La Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) brindada a los “rebeldes” libios que quieren el país a cualquier costo. Y la prensa, fiel cómplice de la travesía hegemónica occidental en busca del oro negro.
Le ha llegado la hora a Siria, anunciaban algunos expertos.
De pronto, un baño de sangre teñía los agujeros en las paredes de la localidad siria de Houla. A penas se sabía la cifra exacta, cuando una noticia impactante sepultaba por completo, un análisis más profundo de los hechos. “Más de 100 muertos, casi la mitad de ellos niños, masacrados por las tropas gubernamentales”, decían los titulares de cientos de medios de prensa.
Una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU arremetía contra el Gobierno sirio a apenas 24 horas del hecho. Parecía que la “zona de exclusión aérea” ya estaba señalada. Sin embargo, el veto ruso-chino concedió una oportunidad para luego desenmascarar el complot.
Investigaciones llevadas a cabo por especialistas de la dirección de Al Assad, Rusia y la misión de observadores de la ONU , dieron cuenta que no era más que una jugada sucia para obtener el pase a la intervención del “glorioso” escuadrón de la OTAN.
Más adelante —cuenta Russia Today— se descubrió la autoría de la imagen utilizada por los medios. El fotógrafo italiano Marco Di Lauro reconoció que la diapositiva pertenecía a una masacre en Iraq en el 2003 e indignado con el uso inapropiado de su foto por parte de la BBC dijo: “alguien está usando mis imágenes como propaganda contra el Gobierno sirio cubriendo la masacre”. No era la primera vez que la corporación mediática de Reino Unido manipulaba la información a merced de Occidente. Tampoco sería la última.
Un video, grabado por periodistas del diario estadounidense The New York Times, fue subido al canal Youtube y acaparó la atención del público. Lo que no se sabía era que solo sería por unos instantes.
En este se veía como le hacen creer a un prisionero de las fuerzas gubernamentales que lo van a intercambiar por otro, lo montan en una camioneta cargada de explosivos y le dicen que vaya hasta un puesto de soldados del ejército sirio de la localidad de Alepo. Por suerte para el soldado sirio, el control remoto que lo haría volar por los aires no funcionó.
También se ve cómo integrantes del denominado Ejército Libre de Siria (ELS) irrumpen en la casa de un capitán de la policía del Gobierno y se burlan de los retratos familiares mientras destrozan el lugar.
Mas, en solo instantes el video desapareció del portal digital y el artículo correspondiente de la página de la BBC , también. En cambio aparecía una pantalla indicando que el material había sido removido porque violaba los derechos de autor. Sin embargo, lo habían subido empleados del sitio oficial de la cadena Británica.
Una mala imagen que muestra la verdadera cara de los integrantes del ELS. Nada que ver con los luchadores de la “libertad” y “democracia” que tanto nos quieren vender.
Existe un descontento social, decían los medios Occidentales hace ya más de un año en Siria. Un gran grupo de personas salieron a las calles, aprovechando el viento fresco de la primavera Árabe, a exigir sus derechos al igual que sus vecinos. La noticia, portada a la mañana siguiente y con el toque característico de imágenes impactantes sería el inicio de una “batalla civil”, con grandes posibilidades de un conflicto regional. La prensa mostraba su gran poder ante el mundo.

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