jueves, 13 de septiembre de 2012

“La nueva siria”, por François Hollande



El Gobierno de Francia siente añoranza de su pasado colonizador. Así lo demostró su actual presidente, François Hollande, quien, caminando a tientas sobre la política injerencista de su antecesor Nicolás Sarkozy, intenta revivir las viejas cruzadas de dominación imperial de sus antepasados sobre Siria.
Durante un discurso ofrecido el pasado 27 de agosto en el Palacio del Elíseo, el socialista Hollande no dudó en mostrar el rumbo a seguir en materia de política exterior al unirse a la campaña occidental para la destitución del presidente sirio, Bashar al Assad, invitando a la oposición de ese país a formar un Gobierno provisional lo antes posible.
“Francia está dispuesta a reconocer un Gobierno representativo provisional” en cuanto este se establezca, por lo que “el pueblo debe prepararse para ‘la nueva Siria’, así como lo debe estar la oposición de fuera y dentro del país”, sentenció Hollande, en consecuencia de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Nada más parecido a la política exterior de Sarkozy, en su alianza incondicional con Occidente contra la Libia de Gaddafi.
Ahora el gobierno norteamericano aboga por utilizar a sus acólitos para librar las batallas en Oriente Medio. Como bien dice la licenciada en Ciencias políticas, Nagham Salman, Washington ha delegado el trabajo sucio en los aliados que tiene en la región, y conserva como portavoz de sus ansias de poder, a los países de la Unión Europea. Ejemplo de esto ha sido el apoyo incondicional, de los primeros ministros de Alemana e Italia, Angela Merkel y Mario Monti, así como del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy y el propio Hollande. 
Pero eso no es todo, el supuesto problema que representan las armas químicas de Siria, y la posibilidad de que éstas caigan en manos equivocadas, es el nuevo argumento que sostienen estos grandes defensores de la paz mundial para introducir la tan anhelada zona de exclusión aérea.
En ese sentido, Hollande también olfateó sobre las huellas marcadas días antes por el presidente Obama. Cuando éste dijo que el manejo inadecuado de estas armas en la región, daría luz verde a una intervención directa (armada).   
Lejos de resolver los problemas inmediatos que heredó de su antecesor, el actual inquilino del Elíseo se aseguró de mantener la hoja de ruta de Sarkozy. Ahora encargado de llevar a cabo la “deseada” transición de poder en Siria, tan “necesaria” para el pueblo, como lo es para sus propios intereses.

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